lunes 12 de marzo de 2012
La mudanza
Aquella mañana, después de pasar la noche al sereno en un carrasco, todas apretujaditas, dándonos bien la mano, sin dejar de proteger a la reina ni un solo instante, sintieron que su recién estrenada jefa las indicaba dónde deberían instalarse en su nuevo hogar. Se oía un murmullo de júbilo entre todas, pero poco a poco se fueron desperezando y partiendo a sus obligaciones en la nueva colmena. Al principio todas se dedicaron a limpiar, la colmena había estado vacía y hacía falta una limpieza a fondo, mientras que la reina se dedicaba a inspeccionar el próximo lugar para empezar a poner huevos inmediatamente.
lunes 5 de marzo de 2012
Un día más
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| Reina y obreras |
Ahora ya sólo eran unas pocas las que quedaban al cargo de la Reina , la atosigaban en su labor diaria. Siempre detrás de ella, siempre atentas a lo que pudiera necesitar, sin hacerse notar, sin ruido. Mmmmmm, era tan delicioso el olor de mamá que hubieran ido con ella al fin del mundo, siguiéndola. Aquel día del principio de primavera lo dedicaron a preparar nuevas celdas, unas grandotas en las que luego mamá pondría un huevo del que saldría a los 24 días un zanganito aturdido, que muy pronto estará dispuesto a comer y comer hasta el fin de sus días.
martes 22 de julio de 2008
APICUIDADORES

Ya empezaba a calentar el sol cuando regresaba con las bolitas de polen en sus cestillos. De lejos vió que gente vestida de blanco estaba también dirigiéndose hacia su colmena. Olían a miel y campo, a propóleo reciente, hablaban dulce, suavemente, y eso cuando lo hacían porque solían trabajar en silencio.¡Eran nuestros apicuidadores! ya el año anterior cuidaron de nosotras cuando tuvimos problemas, nos hicieron la casa más grande cuando fuimos demasiadas, llenaron con cuadros la colmena en la que seguimos almacenando las reservas para el invierno, nos arreglaron las goteras, y lo mejor de todo, nos tratan con tanto cariño que se nota que nos adoran.
CASI OTOÑO

Nació en septiembre, cuando el sol ya calienta desde lejos y hace fresquito por las noches. Sólo unas pocas nacieron con ella, las demás abejas ya tenían profesión y parecían saber hacerlo muy bien. Se sintió pues, torpe y poco importante, como estando de sobra, entonces empezó a estar muy triste. Al poco tiempo recibió la visita de la reina, quien le pidió que la acompañara durante el duro invierno como asistente.Ahora estaba loca de contenta, y empezó rápido a aprender su oficio para estar preparada para cuando llegara el frío.
DIENTE DE LEÓN
La luz que entraba por la piquera ya no era la misma, y decidió asomarse para sentirlo en sus alitas. Tímidamente salió al exterior y todo le indicaba que podría volar un ratito, para curiosear un poco. Miró al sol para situarse y salió en dirección sur.¿Qué era aquel olor irresistible que la hizo sentirse tan feliz?.... ¡Un diente de león!Bajó en picado y se acercó a comprobar que no era una alucinación. Olió el polen, lo saboreó e inmediatamente empezó a llenar sus cestillos de aquel maravilloso polvito que llevó a casa. Nada más llegar, inundó con aquel olor la colmena y las demás abejas se acercaron para enterarse dónde estaba la primera flor de primavera.
POLEN

Nada más salir el sol, le dieron la orden de recolectar diente de león. Se desperezó y salió para recoger su primer cargamento del día, le llevaría cerca de una hora volver a casa con el polen. Cuando ya iba a regresar, vió pasar a una abeja vecina con polen de un peral. Recordó que la consigna de las abejas es ayudar al hombre lo primero de todo.Llegó exhausta a la colmena y empezó a contar a sus compañeras lo que había visto. Al cabo de un rato todas las recolectoras estaban polinizando las flores del peral, que en verano serán peras llenas de sabor y de cariño de las abejas.
REALERAS
Algo raro se mascaba en el ambiente, el sonido que salía de la colmena no era como siempre, estábamos intranquilas, con un hablar ronco y nervioso. De pronto vimos cómo asomaba su cabeza por la celda real que ya había roído antes. Desperezó los ojos y sacó primero dos patitas, notó el aire fresco, vió a toda las abejas pendientes de ella, eso le dió fuerza para salir del todo. ¡Era preciosa! una reina brillante y bonita como ninguna otra, y su olor....mmmm, un dulce olorcito a nuevo que nos hizo ir corriendo a acurrucarnos con ella. Ahora se oía rubor feliz en la colmena.
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